Bitácora Tipográfica: Galera
Mi conexión con Eras® viene de un tiempo y un lugar muy específicos. En Guadalajara, a finales de los años ochenta y principios de los noventa, Eras se volvió parte del mundo de la rotulación, en gran medida a través de los catálogos Mecanorma®. Estos catálogos ayudaban a mostrar a los clientes la variedad de tipografías que un rotulista podía recrear. Las hojas transferibles en sí casi no se usaban, pero los catálogos circulaban constantemente y se convirtieron en una referencia compartida que los rotulistas adaptaban a su manera. De niño, pasé incontables horas mirando esas páginas en el taller de rotulación de mi papá. Probablemente ahí es donde realmente empieza esta historia.
Viéndolo en retrospectiva, tiene sentido que Eras haya resonado con tanta fuerza. Sus proporciones, la modulación de sus trazos y, sobre todo, sus astas sutilmente cóncavas le daban un ritmo que se traducía de forma muy natural al pincel. Se sentía sólida, pero no rígida; geométrica, pero viva. Para los rotulistas, no se trataba de reproducir fielmente la tipografía, sino de absorber su personalidad.
Con el tiempo, muchos rotulistas, incluido mi papá, comenzaron a incorporar algunas de sus características distintivas en sus propias letras de bloque: las formas abiertas de la R y la P, las proporciones generosas, la ligera inclinación. Sin necesariamente nombrarla, Eras se volvió parte del lenguaje visual de las zonas comerciales locales.
Como resultado, innumerables pequeños negocios, como ferreterías, abarrotes, fruterías, tiendas de materiales de construcción, talleres mecánicos o papelerías, terminaron con rótulos que hacían eco de sus formas. No eran exactamente Eras, pero claramente estaban en conversación con sus letras.
Su visibilidad creció aún más después de su uso en la identidad de la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998, lo que ayudó a consolidar su presencia en México. Más tarde, cuando el corte de vinil y las herramientas digitales entraron al oficio, Eras encontró una segunda vida. Su inclusión en versiones tempranas de CorelDRAW 5 aseguró que siguiera siendo accesible y relevante, tendiendo un puente entre la rotulación pintada a mano y la rotulación digital. Para entonces, ya estaba integrada en la práctica. Ya no se sentía importada, se sentía familiar.
Galera nace de volver a ese momento. Es una conversación con el diseño original, informada por años de verlo, pintarlo trazo por trazo y convivir con él. De alguna manera, se trata de regresar a algo que siempre estuvo presente, incluso antes de que entendiera por completo por qué significaba tanto para mí.
En los primeros bocetos de Galera, todavía no tenía claro qué tan lejos debía alejarse del diseño original. Por un lado, quería hacer algo basado de manera más directa en las letras que mi papá había pintado. Pero al comenzar a revisar varias versiones digitales de la tipografía original, me di cuenta de que no me sentía del todo cómodo con la calidad de la digitalización ni con algunas decisiones de diseño de las versiones de ITC. El set de caracteres era bastante básico, y muchos glifos ni siquiera parecían pertenecer a la misma voz tipográfica.
Ese fue el momento en que decidí dibujar mi propia versión: una que pudiera contar una historia cercana a la original, pero con mi propia voz. Más que hacer un revival estricto, quería hacer una interpretación.
En esta interpretación intenté reunir dos ideas que quizá parecen contradictorias. Quería que Galera se sintiera más racional y refinada, pero que también conservara rastros claros del trabajo manual y del pincel. Algunos de esos gestos, aunque me encantaban, eventualmente tuvieron que desaparecer. Un ejemplo fueron las terminales cóncavas. Se veían fantásticas en tamaños muy grandes, pero se volvían casi imperceptibles en tamaños medianos. Y como quería que la tipografía funcionara bien para logotipos, uso digital y posibles efectos gráficos, esas terminales generaban más problemas que ventajas. Al final, quitarlas no cambió nada esencial del diseño, y volvió mucho más sencillo el trabajo de producción y hinting digital.
Otra decisión importante fue el cambio de proporciones. La referencia original tiene proporciones algo extremas, especialmente en la O y la A, que son muy anchas. Aunque entiendo su conexión con las proporciones romanas clásicas, sentía que esta estructura no siempre era consistente entre los distintos estilos y que, por momentos, resultaba demasiado extrema. Por eso decidí establecer un sistema de proporciones más mesurado. Al principio me preocupaba que moderar las proporciones le quitara algo de encanto, pero al final creo que fue la decisión correcta.
Galera no es un intento de reemplazar Eras ni de corregirla. Es una forma de continuar una conversación con un diseño que moldeó mi memoria visual, mi entendimiento de las letras y mi conexión con la rotulación. Lleva consigo parte de esa historia, pero también acepta la distancia que implica toda reinterpretación. Lo que comenzó como nostalgia se convirtió en una manera de mirar con más atención la forma, la memoria y el oficio, y de darles a esas influencias un nuevo lugar dentro de una familia tipográfica contemporánea.
Eras® es una marca registrada de Monotype ITC Inc. Galera es un proyecto tipográfico independiente inspirado en referencias históricas y personales, y no está afiliado, respaldado ni patrocinado por el titular de la marca. Todas las demás marcas mencionadas son propiedad de sus respectivos titulares.
Gracias a Kel Troughton por compartir sus fotos